Salidas de aire
Introducción
A la hora de dejar nuestro interior del vehículo pulido esta parte
no la podemos dejar atrás ya que es uno de los puntos más vistosos al
estar colocadas en el salpicadero, son muchas las opciones que nos
puede brindar a la hora de modificarlo y la estética conseguida puede
complementar incluso al mejor acabado. Con tan solo modificarlos a
gusto de cada uno.
¿Qué son?
Las salidas de aire son las rejillas interiores del salpicadero a
través de las cuales sale el aire que, o bien se toma del exterior del
vehículo, o se hace circular el que hay dentro de él mediante
ventiladores.
Posibilidades
A la hora de modificar las salidas de aire podemos optar por la gran
variedad de modificaciones que nos ofrece el mercado, disponemos de
varias categorías dependiendo del extremo al que queramos llegar.
Bordes Cromados
Son unas tiras de plástico que se pueden recortar a medida y que se
encajan cubriendo los bordes delanteros de las rejillas dandole un
toque personalizado y un acabado limpio.
Con neones
También hay modelos que permiten la instalación de neones en su
parte interior, algunos de ellos se iluminan a través de leds y otros
mediante neones de diversos colores.
De color
Dependiendo del modelo de vehículo del que dispongamos también
podemos aprovecharnos de las salidas de aire que vienen con acabado de
diferentes colores. Además también hay ciertos modelos que se fabrican
con imitación en madera u otros acabados y por tanto puede ser un
complemento interesante.
Soportes
Las rejillas no son la única parte de las salidas de aire que se
pueden modificar, ya que también suele haber unas ruedas que permiten
abrirlas o cerrarlas y un soporte, que a su vez es un borde alrededor
de éstas. Estas otras dos partes también son modificables ya que al
poderse quitar se pueden cambiar por otras, ya sean de otro material
como aluminio, o de otro color, con luz, etc.
Con esto conseguimos un acabado complementario para mejorar la calidad visual del interior.
Ver articulo
DLS IRIDIUM UI 15
Información
Características
A fondo
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Aire Acondicionado
¿Para qué sirve?
Su misión es mejorar la sensación del conductor del automóvil y de sus
acompañantes, para darle un grado más de confort en el ambiente. El conductor a
partir de 26º o menos de 21º siente una sensación de calor y frío
respectivamente que empeora el confort de los ocupantes. El calor en el coche se
produce por la energía solar, sobre todo si el coche es de color oscuro, o la
tapicería es oscura. También se produce por el hacinamiento de personas, es
decir, el calor corporal, el calor de la carretera y el de los elementos del
vehículo como el motor. Se basa en un intercambio de calor, mediante un
principio termodinámico. Cuando dos cuerpos se unen el que tiene más calor cede
temperatura al frío hasta igualar temperaturas superiores a los 800ºK Kelvin.
Circuito de aire acondicionado
Lo conforman una serie de elementos de los cuales iremos poniendo sus
características. El funcionamiento depende de dos niveles de presión. Estos dos
niveles los conforma el compresor por una parte y el expansor por otra.
Compresor:

Hace circular el fluido
refrigerante en el interior del sistema. El fluido primero se aspira en forma de
vapor, con baja presión y poca temperatura y luego lo impulsa al sistema de alta
presión con más temperatura. El compresor en un extremo tiene una polea que gira
con el giro de las demás poleas de la distribución del motor. En primer lugar no
se encuentra accionado, cuando lo accionamos un embrague electromagnético se
activa y gira también el compresor. Es por eso que cuando activamos el aire
acondicionado el motor tiene más carga y por ello es debida su disminución de
potencia. El compresor como otros elementos del automóvil necesita estar
lubricado. En este caso hay un 40% de este lubricante que se mezcla con el
líquido refrigerante para que circulen a la par y lubriquen las zonas necesarias
del circuito, como por ejemplo la válvula de expansión. Cabe decir que el
compresor trabaja mediante gas, ya que líquido destruiría parte de sus
componentes.
Su funcionamiento es debido a que la polea mueve un plato de mando a través
de un rotor de levas, montado en unos cojinetes axiales. Las bielas fijadas al
plato de mando están unidas por rótulas que mueven émbolos en translación. En la
cara posterior se encuentra la culata que tiene unas válvulas de láminas que
regulan la entrada y salida del fluido en los cilindros. Hay varios tipos:
Compresores Reciprocantes:
El diseño de este tipo de compresores es similar a un motor de automóvil
moderno, con un pistón accionado por un cigüeñal que realiza carreras alternas
de succión y compresión en un cilindro provisto con válvulas de succión y
descarga. Debido a que el compresor reciprocante es una bomba de desplazamiento
positivo, resulta apropiado para volúmenes de desplazamiento reducido, y es muy
eficaz a presiones de condensación elevada y en altas relaciones de compresión.
Compresores de tipo abierto:
Los primeros modelos de compresores de refrigeración fueron de este tipo. Con
los pistones y cilindros sellados en el interior de un Cárter y un cigüeñal
extendiéndose a través del cuerpo hacia afuera para ser accionado por alguna
fuerza externa. Tiene un sello en torno del cigüeñal que evita la pérdida de
refrigerante y aceite del compresor. Este compresor ha sido reemplazado por el
moto-compresor de tipo semihermético y hermético, y su uso continua disminuyendo
a excepción de aplicaciones especializadas como es el acondicionamiento de aire
para automóviles.
Moto-compresores semiherméticos:
Este tipo de compresores fue iniciado por Copeland y es utilizado ampliamente
en los populares modelos Copelametic. El compresor es accionado por un motor
eléctrico montado directamente en el cigüeñal del compresor, con todas sus
partes, tanto del motor como del compresor, herméticamente selladas en el
interior de una cubierta común. Se eliminan los trastornos del sello, los
motores pueden calcularse específicamente para la carga que han de accionar, y
el diseño resultante es compacto, económico, eficiente y básicamente no requiere
mantenimiento. Las cabezas cubiertas del estator, placas del fondo y cubiertas
de Carter son desmontables permitiendo el acceso para sencillas reparaciones en
el caso de que se deteriore el compresor.
Moto-compresor hermético:
Este fue desarrollado en un esfuerzo para lograr una disminución de tamaño y
costo y es ampliamente utilizado en equipo unitario de escasa potencia. Como en
el caso del moto-compresor semihermético, el motor eléctrico se encuentra
montado directamente en el cigüeñal del compresor, pero el cuerpo es una carcaza
metálica sellada con soldadura. En esti tipo de compresores no pueden llevarse
acabo reparaciones interiores puesto que la única manera de abrirlos es cortar
la carcaza del compresor.
Condensador:

Es un intercambiador de calor
formado por un serpentín tubular que dispone de una gran superficie de
refrigeración. Evacua el calor del líquido refrigerante que está gaseoso para
pasarlo a líquido. Se coloca delante del radiador para que sea el aire que entra
por el frontal el que enfríe el líquido.
El rendimiento del condensador depende de su forma física. Depende del número
de serpentines, del grosor, del diámetro, de la longitud, del material con el
que está hecho etc. Hay varios tipos:
Serpentín de tubo de cobre y aletas de
aluminio:
Normalmente estos condensadores están formados por dos circuitos paralelos de
tubo de cobre. Igual que en los evaporadores está formado por tiras de aletas
embutidas y dobladas. A través de las mismas se colocan las horquillas de tubo
de cobre. Formado el paquete los tubos son expansionados haciéndose el total
contacto con las aletas. Finalmente se sueldan las curvas a los tubos en
horquilla formando los circuitos y los tubos de entrada y salida. ooooo
Serpentín de tubo reticulado:
Este modelo tiene la ventaja sobre otros modelos que su rendimiento es muy
elevado y e precio menos caros que los otros. Entre los tubos planos va una
aleta de aluminio embutida, y soldada al horno.
Flujo paralelo o multiflujo:
Este tipo es el de mayor rendimiento existente; su construcción es parecida a
los radiadores. Formado por dos colectores laterales unidos por tubo reticulado
extrasionado de sección muy delgada unos 2 mm de grosor en aluminio. Entre los
tubos, aleta embutida rasgada y doblada en zigzag. Todo el conjunto es soldado
al horno por el sistema NOCOLOCK. EL paquete de tubos es cambiado en sentidos
direccionales de paso por medio de placas insertadas en los colectores. Este
tipo de condensador fue proyectado para trabajar con el nuevo refrigerante
R-134a.
Flujo paralelo y serpentines:
Este modelo también de un alto rendimiento es de fabricación similar al
modelo anterior. Pero los tubos en vez de ser tramos rectos forman serpentines
en forma de S con lo cual permite que las dilataciones y contracciones
producidas al calentarse y enfriarse tiene un cierto nivel de elasticidad
mejorando el rendimiento por fatiga.
Evaporador:
Está instalado en el lado de baja presión. El aire cede calor al fluido
refrigerante antes de pasar, ya frío y deshumidificado dentro del coche. Está
formado por un conjunto de tubos en circuitos paralelos donde circula el líquido
en gas a baja presión procedente de la válvula de expansión. Frente a él se pone
un electro ventilador que coge el aire de fuera y lo mete dentro pasando por el
evaporador. Luego pasa al compresor en estado gaseoso. El aire frío es
canalizado al interior.
Filtro deshidratador:
Va colocado en el lado de alta presión a la salida del condensador y por él
circula el líquido refrigerante en estado líquido. Actúa como depósito de
reserva de refrigerante, filtra el líquido en circulación en la instalación,
reteniendo impurezas. Absorbe la humedad contenida en la instalación para que no
se cree hielo.

Válvula de expansión:
Está en el circuito de entrada del evaporador y define el lado de alta y
baja. Reduce la presión por expansión del fluido, vaporizando y dosificando la
llegada del mismo al evaporador. El refrigerante debe evaporarse completamente
en el evaporador y salir de él en estado gaseoso ligeramente recalentado. La
regulación se controla mediante una válvula que controla el caudal. Luego pueden
utilizarse las válvulas de expansión de tubo. Van situadas en el tubo de entrada
del evaporador y además en su interior llevan un tubito calibrado según
necesidades a través del cual pasa siempre la misma cantidad de gas líquido.
Tubos y racores:
En los coches se utilizan las tuberías de caucho con trenzados en algodón.
Para que no sea traspasados disponen de dos envolturas de protección. También se
utiliza tubos de metal para codos que vibran.
Termostato y presostato:
El termostato regula la temperatura en el interior del coche. Este está
gobernado por el conductor mediando un botón pudiendo seleccionar el nivel de
frío.
El presostato regula la presion y conecta y desconecta la compresión
dependiendo de esta.
Bloque climatizador:

Es un cuerpo formado en parte por
plástico que compone el evaporador y el radiador de la calefacción. Tiene una
serie de trampillas para canalizar el aire. Aspiran el aire del exterior y sale
por las diferentes salidas por medio de trampillas. Esas trampillas se mueven
mediante unos cables. También puede hacerse mediante un sistema neumático que
dispone de un pulmón activador en cada trampilla. Para ello necesita un vacío
que aprovecha del colector de admisión del motor. Luego un mando de distribución
permite crear el vacío a los pulmones para activar las trampillas. Los pulmones
se conectan mediante unos tubos al cajetín de mando que el conductor determina
si cerrar o abrir las trampillas.
¿Cómo funciona?
El compresor impulsa fluido en forma de vapor hacia el condensador a alta
presión y temperatura, donde a su paso se produce un enfriamiento por la
corriente del aire que atraviesa éste, activada por la marcha del vehículo o por
los monoventiladores que hay detrás del radiador de refrigeración. Sobre el tubo
de salida del condensador está conectado el presostato trifunción que sirve para
accionar los ventiladores del condensador para reducir la temperatura del
refrigerante. El fluido gaseoso en el condensador alcanza su mayor punto de
condensación pasando al estado líquido. Luego sale a alta presión y llega a la
botella deshidratadora donde es filtrado de humedad para salir a la válvula de
expansión donde se vaporiza al expandirse y atravesar la corriente de aire de
las turbinas cede el calor al fluido y así llega frío al interior.
Caracteristicas:
1. El compresor resta
potencia al motor cuando funciona a pleno rendimiento. Cuando estamos en ciudad
o en un atasco con el aire puesto el compresor puede hacer que las r.p.m del
motor bajen y suban considerablemente. Si queremos hacer un adelantamiento en
carretera en una convencional con un carril para cada sentido a otro vehículo
vamos a notar la falta de potencia. Una de las opciones es quitarlo para
efectuar el adelantamiento, ya que para ello necesitamos toda la cantidad
posible de potencia para hacer el adelantamiento sin peligro. Lo podemos hacer
manualmente o el coche cuando ve que necesitamos un potencial grande corta el
aire automáticamente 2. Mientras funciona el aire si la temperatura del
evaporador es superior a 5ºC, la unidad electrónica predispone al compresor para
suministrar el caudal máximo. Por debajo de esta temperatura la unidad eléctrica
activa la válvula de control de caudal para reducirlo al mínimo. Y si no llega
desconecta el embrague electromagnético. 3. La central electrónica desactiva
también el embrague del compresor cuando la temperatura del motor supera los
107ºC.
Regulación automática de la temperatura
Un coche con climatizador puede regular la temperatura de dos maneras, manual
y automática. En los automáticos primero regulamos nuestra temperatura que
deseamos. Luego una central electrónica de control activa los dispositivos.
Primero una central electrónica activa el climatizador colocando las trampillas
y activando el monoventilador a la velocidad conveniente. Al descender la
temperatura del interior el régimen del monoventilador desciende progresivamente
y cuando llega a la temperatura adecuada se queda funcionando al mínimo régimen.
Al calculador le llegan señales de temperatura. En función de estas señales el
calculador determina la posición de la mariposa de distribución de aire.
Mediante un programa informático el calculador crea una estrategia posicionando
sus trampillas. El caudal de aire impulsado se regula controlando la velocidad
de rotación del monoventilador del climatizador. El usuario puede cambiar el
mando de la posición automática a la manual, regulando así el monoventilador.
Las sondas de temperatura utilizadas en los sistemas de climatización son del
tipo termistancia cuyo valor resistivo varía en función de la temperatura a la
que están sometidas. La trampilla de distribución de aire, reciclado y mezcla
son accionadas por motores eléctricos de pasos, comandados por la unidad de
control que les envía los impulsos de mando necesarios. Estos motores están en
el bloque climatizador y disponen de un sensor de posición capaz de detectar la
situación de las trampillas. Todo termina en el cuadro de mandos del conductor
donde tiene todas las teclas para todas las funciones del climatizador.
Carga y descarga del circuito
Gracias a una máquina llamada estación de carga podemos cargar el aire
acondicionado de nuestro coche. Consta de un cilindro de carga con manómetros
incorporados sobre el que se disponen las válvulas de carga y de entrada de
líquido, ambas en su extremo inferior, mientras que en el superior se monta las
válvulas de entrada de gas y purga del cilindro. En la plataforma interior del
carro se acopla la bomba de vacío activada por un interruptor.
¿Cómo se realiza la carga?
1) Vaciado de circuito: Se extrae el agente frigorífico que no se tiene que
volver a utilizar. Salvo que pueda ser reciclado. Conectamos el coche a la
estación de carga, soltando el tubo de unión de la válvula a la bomba de vació y
se sumerge en un recipiente de aceite. Se abren luego las válvulas lentamente
para dejar pasar el fluido y evitar que arrastre aceite. Dura media hora esta
operación hasta que los manómetros indican una presión 0.
2) Llenado del cilindro de carga: Se realiza de forma líquida conectando el
equipo la botella contenedora del fluido refrigerante. Se afloja el tubo de la
válvula 8 para dejar salir un poco de fluido y luego con la válvula 9. Así sale
todo con el aire incluido. En el cilindro de carga debe ser introducido un
volumen de fluido superior en una vez y media al necesario para llenar
totalmente la instalación del coche. Dado que el volumen varía de acuerdo a la
presión.
3) Carga del sistema: Se puede realizar por el circuito de alta o de baja. El
motor tiene que estar parado y con temperatura ambiente. El líquido se introduce
de forma líquida por el lado de alta presión abriendo las válvulas respectivas
de entrada de líquido. El líquido comienza a entrar en el circuito descendiendo
el nivel del mismo en el cilindro de carga, señalizando en la correspondiente
escala la cantidad desalojada. Cuando se llena se cierran todas las válvulas.
4) Rellenado del circuito: Esto se hace por si existe algún tipo de fuga.
Podemos verlo en la botella deshidratadora en forma de burbujas. Se procede al
rellenado en baja presión con el motor en marcha, siempre vigilando el
manómetro. Este se da finalizado cuando la mirilla de la botella deshidratadora
hayan desaparecido las burbujas.
Ver articulo
Instalacion de la cubierta de la palanca de cambios
Cambiar cubierta de la palaca de cambios
| Dificultad
|
|
La cubierta de la palanca de cambios es la parte que como su nombre
indica la funda que tiene la función de proteger nuestra palanca de
cambios de posibles elementos que puedan obstruir su funcionamiento. La
mayoría de los fabricantes en la actualidad se han centrado únicamente
en su función de protección contra desperdicios y se han olvidado de su
estética. El cambio de esta funda puede ser fundamental si queremos
tanto un elemento más bonito o por el contrario queremos reponerla ya
que la vieja ha quedado antigua.
Quitar el Cubrepalancas antiguo
Este paso es realmente sencillo ya que normalmente está fijado a
presión. Bien, para saber como extraer el pomo para extraer
seguidamente el cubrepalancas miralo en el artículo del pomo.
Una vez tengamos el pomo quitado, tenemos dos opciones.
- Que el cubrepalancas esté sujeto en su base a presión. Con lo
cual tendremos que estirar cuidadosamente para no partir las pestañas
de la base del cubrepalancas.
- Que esté sujeto con tornillos. Entonces solamente tenemos que desatornillarlo y se quedará suelto.
Separar la base del cubrepalancas
Esto es lo más sencillo que haremos, una vez tengamos el
cubrepalancas quitado, la base tiene que estar sujeta a él. Bién pues
solo tendremos que separarla para poder reutilizarla, por norma general
va a presión, y es la pieza que encaja en el agujero que quedará al
quitar el cubrepalancas.
Colocar el cubrepalancas nuevo
A partir de aquí simplemente tenemos que seguir los pasos citados
hasta el momento pero a la inversa. Entonces lo que haremos sera fijar
la base al cubrepalancas de forma que quede como estaba antes,
seguidamente lo colocaremos en su sitio original y si es necesario
haremos los agujeros para los tornillos. Una vez fijada la base con el
cubrepalancas nuevo, colocaremos el pomo y lo fijaremos de la misma
forma en la que estaba el anterior. También se puede dar el caso de que
el nuevo cubrepalancas lleve un sistema diferente, elástico, con
velcro, etc... en este caso lo ajustaremos de forma que quede lo más
limpio y mejor acabado posible.
Resultado
Con esto hecho podemos decir que tenemos un nuevo elemento
presumible para nuestro coche, que por estética, diseño o simplemente
por su función protectora nos presta la utilidad que nosotros queremos,
ya sea útil o estética.
Ver articulo
Sustitucion de los tubos de freno
Introducción
Los latiguillos y tubos de freno. Pueden olvidarse y descuidarse
fácilmente, pues suelen estar ocultos. Sin embargo, son tan vitales
como cualquier otro componente de los frenos.
La mayor parte de los fabricantes de automóviles recomiendan reemplazar
todas las partes de goma del sistema de frenado cada cuatro años o cada
60 000 km. Mucha gente olvida que este trabajo no sólo incluye las
juntas hidráulicas de goma sino también los tubos. Mientras comprobamos
y renovamos los tubos de goma vale la pena inspeccionar igualmente los
tubos rígidos de metal.
Aunque los tubos de metal no se hinchan ni se desgastan por el roce
contra los neumáticos como les ocurre a los de goma, pueden ser
aplastados o rayados y oxidarse. Por lo general, el óxido empieza a
formarse en la parte interior de los recodos.
Inspeccionar los tubos
La mejor forma de inspeccionar los tubos, sin pasar por alto ninguno
de ellos, es comenzar desde el cilindro principal de frenos y seguir el
tubo hasta cada freno. El cilindro principal está normalmente situado
en la mampara de la parte posterior del compartimiento motor. Muchos
tubos de freno son metálicos, pero en cada rueda existe un fragmento de
tubo flexible o latiguillo colocado para permitir el movimiento de la
suspensión.
Los tubos situados dentro del compartimiento del motor están
normalmente bien protegidos de cualquier daño y de la corrosión. Fuera
del compartimiento del motor, en el interior de las aletas y bajo el
piso, los tubos de metal están mucho más expuestos a cualquier daño y a
la oxidación. Una ligera oxidación en los tubos es aceptable, pero si
tras pasar un cepillo metálico no la hemos eliminado, o si hay
cualquier otro tipo de daño, tendremos que cambiar el tubo.
Pondremos mucha atención en el lugar donde los tubos de metal
se doblan al salir del compartimiento motor y van hacia las aletas,
pues aquí es donde los tubos suelen resultar dañados con facilidad.
Elevaremos con un gato la parte frontal del su automóvil y
giraremos las ruedas hacia un lado —retirándolas si es necesario— para
dejar a la vista los latiguillos. Pero no nos pondremos bajo el
automóvil mientras esté sostenido únicamente por el gato.
Los latiguillos de freno van del extremo de un tubo de metal
hacia abajo hasta la unidad de freno. Los automóviles con brazos
McPherson pueden tener otro tubo de metal fijado al brazo de
suspensión, con un extremo conectado al freno y el otro extremo a un
latiguillo de freno.
Doblaremos y retorceremos los latiguillos entre los dedos para
comprobar si están deteriorados. Puede que tengamos que doblar bastante
el tubo para dejar a la vista las pequeñas grietas que son la primera
señal de deterioro. Comprobaremos también que el tubo no roza contra la
llanta o el neumático. Pediremos a alguien que presione el pedal de
freno mientras sujetamos el tubo. Si está pasado, es posible que
podamos sentir cómo se expande ligeramente a medida que se presiona el
pedal. Si cualquiera de los tubos presenta uno de estos defectos o ya
hemos estado más de cuatro años en servicio, deberemos renovarlos. Con
el vehículo elevado, seguiremos los tubos metálicos hasta los frenos
posteriores. Los tubos discurren normalmente por el túnel de
transmisión. Incluso en los automóviles de tracción delantera existirá
un pequeño túnel para alojar los conductos de frenos y alimentación.
Los tubos de metal situados en la parte inferior del automóvil suelen
acabar perforados y bastante oxidados. Si nuestro automóvil ha
circulado siempre sobre terrenos accidentados, los tubos pueden haber
resultado dañados o aplastados por las piedras.
Renovar un tubo
Siempre que se efectúe algún trabajo en el sistema hidráulico se
pierde cierta cantidad de líquido de freno, pero esto puede ser
reducido retirando la tapa del depósito, colocando una bolsa de
plástico sobre la parte superior y colocando de nuevo la tapa en su
lugar, Todavía saldrá algo de líquido cuando desconectemos los tubos,
pero tan poco que podremos limpiarlo fácilmente. Intentaremos mantener
alejado el líquido de frenos de la pintura de la carrocería y de los
neumáticos del automóvil, pues es corrosivo; lavaremos las salpicaduras
con agua.
Observaremos la forma en que está conectado el tubo. En un
extremo probablemente habrá una conexión directa a un tubo de metal
asegurado por una unión roscada y una contratuerca, y en el Otro una
conexión tipo banjo sujeta por un perno central fijado normalmente a
una mordaza de freno de disco. En automóviles con suspensión McPherson,
el latiguillo puede estar conectado a un tubo de metal fijado en el
brazo. Cuando un latiguillo se une a un tubo de metal, el conjunto
estará sostenido en su lugar por un soporte o habrá un agujero en la
aleta interior en el que se introducirá el extremo del latiguillo. El
tubo de metal procede del otro lado de la aleta interior.
Para aflojar una conexión directa, sostenga la contratuerca en
el latiguillo con una llave fija y afloje la unión roscada del extremo
del tubo metálico para desconectarlo del latiguillo. A continuación
afloje la contratuerca del extremo del latiguillo y retírelo del freno.
Guarde las arandelas de cierre, pues probablemente no le serán
suministradas con el nuevo latiguillo.
Tendremos cuidado con las uniones ya que son muy delicadas y podríamos
dañarlas fácilmente. Si una de ellas resulta muy difícil de aflojar, le
podemos poner aceite penetrante.
En el otro extremo del latiguillo, en lugar de una conexión
directa, podemos encontrar una unión tipo banjo asegurada por un gran
tornillo. Lo retiraremos y guardaremos las arandelas de cobre
existentes bajo éste, pues las necesitaremos para la unión del nuevo
latiguillo.
La colocación de un latiguillo nuevo consiste en seguir el
procedimiento de extracción pero al revés. Primero soplamos a través
del nuevo latiguillo, por si hubiera suciedad en su interior. Fijaremos
el latiguillo al freno, sin olvidarnos de las arandelas de cobre si
estamos fijando una unión tipo banjo. Llevaremos el latiguillo hasta el
soporte superior o hasta el agujero en la aleta interior sin doblarlo
excesivamente, lo pasaremos a través de él y colocaremos la
contratuerca y la arandela de cierre, si existe, asegurándonos de que
no hayamos retorcido el latiguillo. Sostenemos el tubo de metal y
enroscamos la unión al extremo del latiguillo. Si la unión parece
trabada, moveremos el latiguillo para asegurarnos de que está
correctamente fijado. No apretaremos demasiado la unión, un simple
apriete con una llave pequeña será suficiente. Cuando hayamos
completado el trabajo, deberemos sangrar los frenos.
Comprar tubos nuevos
Se pueden comprar tubos de frenos procedentes de distintas fuentes,
pero no debemos caer en la tentación de comprarlos en un desguace.
Sería un ahorro falso y peligroso. En muchos concesionarios y tiendas
de recambios encontraremos tubos de freno de acero y de cobre. Los de
cobre son generalmente más caros, pero su duración es mayor, por lo que
vale la pena considerar esa opción si pensamos conservar el automóvil
bastante tiempo.
Si compramos los tubos en un concesionario, probablemente ya
vendrán doblados en la forma correcta y con todas las uniones fijadas.
Ésta es la forma más cómoda y más cara de comprar tubos de freno. Si
compramos los tubos en una tienda de recambios, probablemente nos
resultarán más baratos, pero puede que tengamos que doblarlos nosotros
mismos. Muchas tiendas de accesorios, sin embargo, nos solventarán este
problema, pero normalmente necesitaremos el antiguo como muestra. El
problema es que no podremos utilizar el automóvil durante ese tiempo.
Alternativamente, puede que sólo tengamos que facilitar
detalles a la tienda de accesorios sobre la longitud del tubo que
necesitamos, el tipo de unión que poseemos ó para qué modelo de coche
lo necesitamos.
En lugar de una conexión directa, podemos encontrar una unión
tipo banjo asegurada por un gran tornillo. Lo retiramos y guardamos las
arandelas de cobre existentes bajo éste, pues las necesitaremos para la
unión del nuevo latiguillo.
La colocación de un latiguillo nuevo consiste en seguir el
procedimiento de extracción pero al revés. Primero soplamos a través
del nuevo latiguillo, por si hubiera suciedad en su interior. Fijaremos
el latiguillo al freno, sin olvidarnos de las arandelas de cobre si
estamos fijando una unión tipo banjo. Llevaremos el latiguillo hasta el
soporte superior o hasta el agujero en la aleta interior sin doblarlo
excesivamente, lo pasaremos a través de él y colocaremos la
contratuerca y la arandela de cierre, si existe, asegurándonos de que
no hayamos retorcido el latiguillo. Sostenemos el tubo de metal y
enroscamos la unión al extremo del latiguillo. Si la unión parece
trabada, moveremos el latiguillo para asegurarnos de que está
correctamente fijado. No apretaremos demasiado la unión, un simple
apriete con una llave pequeña será suficiente. Cuando hayamos
completado el trabajo, deberemos sangrar los frenos.
Doblar los tubos nuevos
Si hemos comprado tubos de freno nuevos con las uniones ya colocadas
pero sin doblar tendremos que darles la forma correcta para instalarlos
en su automóvil. Podemos doblar los tubos de freno a mano, pero es
bastante difícil dar forma a las curvas sin doblarlos.
La mejor forma de hacerlo es realizar una muestra usando un
tubo de freno viejo. Colocamos el tubo viejo sobre una superficie plana
—o sobre el suelo del garaje— y dibujamos su forma con un rotulador o
un trozo de tiza. Colocamos en cada curva un bote viejo de pintura, un
tubo de aerosol o un trozo de tubería del diámetro adecuado para actuar
como molde. Doblamos el tubo según el modelo.
Debemos tirar del tubo firmemente alrededor del molde más que empujarlo
con la mano. Lo más probable es que no podamos continuar doblando el
tubo sobre una superficie plana después de haber hecho la primera
curva, ya que algunos recodos necesitan estar a determinado ángulo de
los demás. Si es así, tendremos que tratar cada sección y doblarla como
si se tratase de una longitud diferente de tubo. Después de que hayamos
realizado cada curva, colocaremos la sección siguiente sobre la mesa o
el suelo, preparada para realizar la próxima curva. Iremos comparando
el nuevo tubo con el antiguo.
Si no disponemos de los tubos de freno viejos o no podemos
realizar el patrón por cualquier otra razón, tendremos que doblar el
tubo a medida que lo vamos situando en el automóvil. Para ello,
colocaremos primero el tubo en un extremo sin tensarlo. Entonces,
habiendo elegido el mejor recorrido, doblaremos el tubo alrededor de
cada obstáculo a medida que los vayamos encontrando. Si el tubo debe de
ser doblado en un ángulo bastante agudo vale la pena retirar el tubo
del automóvil de forma que la curva pueda realizarse lo más
cuidadosamente posible. De nuevo, usaremos un objeto cilíndrico
adecuado como molde. Una vez haya doblado el tubo, apretaremos ambas
uniones y lo aseguraremos con una abrazadera. Ahora tendremos que
sangrar los frenos.
Colocar un tubo de freno de metal
Los tubos de metal están sujetos en sus extremos por conexiones
directas. En el resto de su longitud normalmente se hallan sujetos por
clips de plástico o de metal fijados a la carrocería o al eje
posterior. Aflojaremos estas uniones usando una llave fija o una llave
de estrella partida adecuada para este tipo de uniones. Si la unión es
difícil de girar una vez la hayamos aflojado, moveremos el tubo a su
alrededor para ayudarla a dar vueltas más fácilmente. Si no podemos
aflojar la unión, usaremos una sierra de metales para cortar el tubo de
freno justo en la unión y extraeremos ésta con una llave de estrella o
de cazoleta. No debemos preocuparnos por destruir un tubo que vamos a
tirar de todas formas.
Con ambas uniones sueltas y retiradas de sus agujeros roscados,
aflojamos las fijaciones del tubo. Si está asegurado por clips de
plástico, los quitaremos haciendo palanca con un destornillador. Las
fijaciones de metal de la carrocería o el eje deben ser abiertas para
liberar el tubo. Éstas suelen oxidarse y se rompen fácilmente, luego
tendremos cuidado al abrirlas.
Colocaremos el nuevo tubo para estar seguros de que cabe; realizaremos
entonces los ajustes necesarios doblando el tubo a mano. Teniendo
cuidado de no chafarlo. Cuando coloquemos el tubo nuevo, fijaremos
primero las uniones y sostendremos el tubo en su posición correcta
mientras las apretamos.
Colocaremos los clips de nuevo en el tubo —si hemos roto alguno
podremos hacernos con ellos fácilmente— y doblamos las fijaciones de
metal que lo sostienen, si existen.
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